Fernando del Río – Escritor de novela negra

Qué difícil es comenzar en la escritura, rellenar tu primera página, terminar una novela, corregir, mandar a editoriales, autopublicar. Qué difícil… No os imagináis la de horas trabajadas, las mil frustraciones que conlleva, el llanto o la desazón, las veces que decides tirar la toalla. Las noches en vela, los días con bolsas en los ojos. Hojas borradas, rayadas, quemadas. Y una que no falla: las veces que te preguntas ¿valdré para ser escritor?

Nuestro invitado de hoy seguro que ha pasado por todo esto, porque hace tan solo cuatro años que ha comenzado a escribir. Parece mucho, ¿verdad? Pero, en realidad, para los que vivimos el mundo desde dentro, cuatro años es humo, ni tan siquiera has empezado a escribir. Es dedicación, esfuerzo y tiempo. No es escribir en un papel y decir: hala, ya está. Un error en el que nos sumimos todos los novatos cuando empezamos en esto. Pero si algo tiene escribir es una sustancia adictiva, una droga. Somos una comuna de yonquis que no pueden desengancharse porque es la única forma de seguir vivos y entender el mundo, darle sentido a la vida, aunque no la tenga.

Fernando del Río comenzó, como todos nosotros, sin un rumbo fijo, escribiendo relatos por aquí y por allá, compilándolos en un libro. Después decidió encaminar sus letras en la novela policiaca, que derivó a la novela negra. Pero, bueno, ya os lo contará él en la entrevista. 

Esperamos que disfrutéis y valoréis la primera entrevista de un escritor en ciernes. Poneos cómodos y sentiros como en vuestra casa, porque ¡comenzamos! 

Libros de Fernando del Río: 

  • Las edades de la vida: Relatos para el alma (relatos, 2021)
  • La casa de las muñecas rotas (novela negra, 2021) [Puedes leer la reseña pinchando aquí]
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ENTREVISTA

P.- (A.D.) ¿Qué significa para ti ser escritor?

R.- No tengo ni idea. Lo que te puedo decir es que creo que desde pequeñito quise ser escritor, y me lo recordaba no hace mucho mi madre. Hablando con mi madre en una comida, después, en la sobremesa, le contaba a mi mujer que yo desde pequeñito ya tenía afán por escribir. Y es verdad, lo recuerdo ya desde pequeñito, pues me recuerdo escribiendo obras de teatro, haber empezado una novela. Pero te estoy hablando de diez años. Buena esa novela nunca se acabó ni quiero saber nada de ella (risas). 

Pero sí ya tenía esa intención y es algo que aplacé durante largo tiempo en mi vida, porque soy economista y creo que quería de alguna forma entender el mundo. Creo que por eso estudié Economía. Y llegada una cierta edad, me he dado cuenta de que no entiendo nada y entonces a la literatura otra vez. ¿Qué voy a entender? No voy a entender nada, el mundo no hay forma de entenderlo y por lo tanto ya puedo retomar mi vocación de pequeñito, que es escribir historias.

P.- (A.D.) Es complicada la comprensión del mundo…

R.- Claro, claro. He desistido de entender. A las personas sí que las entiendes, las comprendes, la empatía que todos tenemos. Pero entender por qué hay una guerra hoy en Ucrania, quién lo sabe por qué es eso. Especulamos, unos dan unas razones, otros dan otras. Unos culpan a unos, otras culpan a otros. Pero ¿por qué hay una guerra hoy en día en Ucrania? Uff, sabe Dios por qué. Yo no lo sé. 

P.- (A.D.) Nadie sabemos realmente qué pasa, qué hay en las mentes de esas personas. Es complicado, sí. 

R.- Y entonces una vez que renuncié a entender todo eso dije: voy a escribir una novela policíaca y unos relatos. Eso es lo que es para mí la literatura. No sé si he dado una respuesta o no… No soy un gran lector tampoco, no soy una persona de leer mucho ni nada. Leí cuando era más joven, cuando tenía quince años, de niño, de adolescente. Sí que leía y leí bastante, pero ahora no soy una persona que lea demasiado. Leo de vez en cuando literatura. Porque claro, dada mi profesión yo en realidad estoy leyendo continuamente, estoy leyendo prácticamente todo el día. Pero cosas de economía. Literatura leo de vez en cuando algunos libros, voy leyendo poco a poco. Ahora mismo no estoy leyendo ningún libro de literatura, de ficción. 

Llevo un par de semanas, con esto de la Guerra, leyendo, además de cosas de mi investigación en Economía, leyendo cosas de la Guerra de Ucrania, precisamente para enterarme un poquito. A pesar de que esto contradiga un poco lo que he dicho (risas). 

«Yo lo que quería escribir era una novela donde, de alguna forma, reflejase una sociedad bastante degradada.»

Fernando del Río

P.- (N.D.) Pues mira, ya que hablas sobre los temas conflictivos… ¿Por qué decidiste tratar en tu segundo libro, que ya hemos dicho que es La casa de las muñecas rotas, sobre esos temas tan polémicos de la corrupción urbanística, el narcotráfico…?

R.- Porque el objetivo de la novela creo, no lo explicité así cuando la empecé a escribir, pero visto hoy con perspectiva, me parece que yo lo que quería escribir era una novela donde, de alguna forma, reflejase una sociedad bastante degradada. Una situación donde la corrupción carcomía todos los estamentos de la sociedad, todos los rincones, y por eso mezclé de todo ese tipo de cosas. 

Y porque además quería escribir una novela negra. Entonces, la novela negra es eso, creo yo. Luego la trama policial es un complemento de la descripción de esa situación, entiendo yo. 

La casa de las muñecas rotas, reseña
Reseña aquí

P.- (N.D.) ¿Cuál fue tu primera idea: hablar sobre eso o que querías escribir una novela negra?

R.- Mi primera idea era que quería escribir una novela policial (risas). Y se fue convirtiendo en negra cuando le empecé a dar forma y cuando la fui escribiendo. Notaba que quería eso, darle ese clima. 

La idea de escribir la novela surge porque un amigo me comenta que un amigo suyo, de nuestra edad, son más o menos todos de la misma edad, se había suicidado tirándose de un puente. La novela recuerda que empieza con un cadáver colgado de un puente, pues esa fue la idea que motivó la novela. Alguien me dijo que un amigo de nuestra edad se había suicidado tirándose de un puente, y entonces se me ocurrió la trama pensando un poco en la personalidad de esta persona. También que me contó mi amigo cómo era su personalidad y todo eso. Era arquitecto, por eso la trama urbanística. También el joven que aparece es arquitecto. Eso es clave. 

A partir de ahí me surge una idea, una trama. Y me pongo a escribirla cuando fallece mi padre. Tengo que pasar un verano en casa de mi madre, y la forma que tuve de aprovechar el tiempo fue ponerme a escribir la novela. Y así surgió. Entonces la idea inicial fue escribir una novela policial. El empuje fue el desgraciado fallecimiento de mi padre y el hecho de que sea una novela negra fue algo que devino con el proceso de escritura. 

P.- (A.D.) Claro, como la historia o el argumento de tu novela va de ese entramado de Ayuntamiento, ¿qué opinión te merece la censura y la autocensura en el ámbito actual de la literatura?

R.- No sé si me preguntas esto por el clima actual que existe hoy sobre lo políticamente correcto y todo esto y el ofender a alguien cuando se dicen ciertas cosas o pueda ofender a alguien por su raza, por su sexo, por su género o por su condición o la que sea. Pues me parece mal, qué quieres que te diga. Creo que sí, uno se debe controlar a la hora de poner negro sobre blanco lo que quiere decir. Pero yo creo que excederse en ese control puede ser nefasto para la expresión artística y la expresión literaria.

Y, desde luego, si alguien se ofende porque en un museo cuelgan un Cristo cabeza abajo, o exponen una escena de violencia de género o lo que sea, si tiene una finalidad artística te puede gustar o no, y puedes criticar incluso también moralmente. Pero, bueno, la gente se expresa y ya está, artísticamente. Pero luego puedes opinar lo que quieras: eso es una basura xenófoba, pues sí, lo será, o eso es una basura blasfema, bien. 

«La forma más cómoda es aceptar, digamos, las creencias más extendidas dentro de esa comunidad y desenvolver todo tu trabajo dentro de esas creencias. Salirte de ellas tiene un coste.»

Fernando del Río

P.- (A.D.) ¿Y en el mundo académico sucede algo parecido?

R.- Lo que sucede en la ciencia en general es que los científicos también tienen sus prejuicio y se mueven en una sociedad científica. Y entonces salirse de los parámetros establecidos por esa sociedad científica tiene un coste. La forma más cómoda es aceptar, digamos, las creencias más extendidas dentro de esa comunidad y desenvolver todo tu trabajo dentro de esas creencias. Salirte de ellas tiene un coste. Claro, puedes ser un genio. Normalmente, lo que hacen los genios científicos también es salirse de esas creencias establecidas para dar un salto hacia adelante. Pero el común de los mortales, normalmente nos dejamos arrastrar bastante por la marea y nos cortamos mucho de decir algo que pueda sonar a herético fuera de esos parámetros. En ese sentido, esto es una autocensura parecida. 

P.- (N.D.) Y yéndonos un poco al proceso creativo de la escritura, ¿cómo te organizas para escribir, o lo haces de una manera espontánea?

R.- Tengo una idea, le doy muchas vueltas en la cabeza antes de ponerme a escribir nada. Muchas vueltas, muchas vueltas, pienso por aquí cuando voy andando o paseando, pienso: esto va así, toda la trama, los personajes principales. Y una vez que tengo todo eso en la cabeza, pues intento en un folio poner estos personajes y hacerme un pequeño esquema de lo que va ocurriendo y de lo que va a ocurrir en la trama. Y a partir de ahí me pongo a escribir y ya pues surgen cosas (risas).  

Ahora mismo estoy escribiendo una novela nueva y lo que hago para no perderme es ir apuntando todo lo que va ocurriendo: día 1, mañana, pasó esto; día 2, tal… Para saber en qué día estoy, porque si no me pierdo. Y a lo mejor coger y decir: bueno, si la novela empezó un martes, no decir que el domingo la peña está trabajando, cosas de estas. No meter la pata. Y nada, documentarme, si necesito algo, básicamente a través de Google, mirar por aquí, por allá. 

Las descripciones muchas veces lo que hago cuando quiero describir algo es que busco una foto en internet, en Google. ¿Quiero describir un castillo?: castillos, imágenes. Y describo. 

P.- (N.D.) Bueno, es una buena técnica.

R.- Sí. El despacho de un abogado: despacho de abogados que salen ahí. Los puedo mirar. 

P.- (A.D.) Hombre, aconsejamos más las imágenes que asistir a un despacho de abogados. A no ser que sea por algo positivo.

R.- Sí, sí. Es mucho mejor (risas). Pero ya sabes que si piensas conquistar el mundo, necesitarás un abogado.

Danny DeVito era un abogado. Llega un día, se cruza con un marciano y le dice: si viene a conquistar el mundo, necesitará a un abogado. Y pin a tomar por culo (risas). 

P.- (A.D.) ¿Cuáles son tus referentes literarios?

R.- Te voy a decir cinco lecturas. Vale, que son mis referentes literarios. Los tres investigadores, es una serie de novelas, no sé si la conocéis —bueno, es de mis tiempos—para para críos, de detectives, con chavales que investigaban. Uno. 

Dos. La fundación, de Isaac Asimov, me encantó cuando era adolescente. Tres. El señor de los anillos, tambiénme encantó. No me los volvería a leer hoy, ¿eh? (risas). Ni La fundación ni todos los libros, bueno el primero libro de La fundación, a lo mejor sí me lo vuelvo a leer hoy, pero toda la serie esa que me encantó no me la leo ni de coña. Porque, claro, algunos eran muy malos, pero eso es otra cosa. 

El señor de los anillos, 100 años de soledad, que me encantó con 16-17 años, en tercero de BUP/COU, o sea, primero o segundo de bachillerato de hoy en día. Ecue-yambao, de Alejo Carpentier, un libro pequeñito. Me encantó, me flipó como escribía Alejo Carpentier. Esos son mis cinco referentes literarios.

No tengo un autor de referencia, ni un estilo, ni nada. Tengo lecturas. Habéis visto que las he dicho de carrerilla (risas). 

P.- (N.D.) Ya que hablas un poco de géneros y que no tienes un estilo definido en tu escritura, porque tu primer libro que ya hemos dicho es de relatos, que se llama Las edades de la vida. Relatos para el alma. Y después La casa de las muñecas rotas, que ya hemos hablado de él, son muy diferentes entre sí, no tienen nada que ver. Entonces, ¿escribes porque te apetece un género o has decidido: oye, me gusta la policíaca y no sé, el noir, voy a ir por ahí?

R.- He decidido que me gusta la policiaca. Igual que me gusta también el cine negro, no el cine de acción —no confundir con cine negro—, que me gusta mucho, pues también me gusta mucho la novela negra, policíaca. Y creo que se pueden tratar muchos temas con ella y entonces he decidido por ahora tirar por ahí.

No sé, quizás dentro de un año o dos escribo otra cosa. Porque tengo en mente una novela de ciencia ficción, por ejemplo. Tengo ya la idea, la trama la tengo en mente. Y ahora mismo la novela que estoy escribiendo es una novela negra también, muy negra. Con ese clima decadente de corrupción que le caracteriza, pero está ambientada en un futuro distópico. Un futuro, bueno…, ya veréis en la sinopsis. Espero que acabe pronto con la novela. Tiene elementos de ciencia ficción, por tanto. Y estoy pensando en escribir una novela de ciencia ficción. 

No sé si puedo dedicarme a otros temas, y algún día escribir una novela más dramática, más realista, no sé cómo llamarlo.

P.- (N.D.) Costumbrista a lo mejor. 

R.- Sí, costumbrista. No lo sé, no lo sé. Ahora mismo no me veo capacitado. 

P.- (N.D.) ¿Qué géneros te gustaría probar? Ya has dicho la ciencia ficción, ¿alguno más?

Estuve dándole vueltas a una historia de que una saga familiar basada en la emigración a América. Soy gallego y por lo tanto la historia de la emigración a América, y no sólo a América, sino también a Europa, es muy importante en Galicia. Mis padres fueron emigrantes y tengo en mente una cosa así, pero no sé si me atreveré, por ahora no. 

P.- (N.D.) ¿Y con cuál no te atreverías?

R.- Uff. 

«No me atrevería con lo erótico, me atrevería con lo romántico y creo que me atrevería con lo porno, pero no con lo erótico.»

Fernando del Río

P.- (A.D.) Con la romántica, lo adelantamos….

R.- No, la romántica quizás sí (risas). 

Mira, te diré una cosa, no me atrevería con lo erótico, me atrevería con lo romántico y creo que me atrevería con lo porno, pero no con lo erótico. Aunque creo que me atrevería con lo porno, creo. Creo que lo erótico es lo que más pudor me da de escribir. Aún más que lo porno, porque al final lo porno es casi como una caricatura. Lo erótico es más real, tiene más chicha. Lo porno… Tú empiezas a decir ahí cipote (risas). 

P.- (N.D.) Bueno, y que han habido escritores que han escrito historias pornográficas para subsistir. O sea, que es un género más, que se ha trabajado y se sigue trabajando.

R.- Sí, sí, por supuesto.

P.- (N.D.) No sé si lo hemos dicho alguna vez, pero Stephen King empezó escribiendo relatos para Playboy, creo que fue. 

(A.D.) Con tus novelas, con esta, con la primera, y con las que vienen, ¿has pensado en algún momento mandarlas a editorial?

R.- Sí, esta novela la envié a muchas editoriales. En algunas me dijeron que sí, que me la publicaban, pero no me interesó porque no hubo ninguna editorial que yo considerara suficientemente potente, buena, de calidad, que me dijese que sí. Todas las que me dijeron que sí fueron editoriales que al final dije: bah, me la autopublico. Prefiero autopublicarla que con alguna de estas editoriales, y la verdad es que estoy muy contento con la autopublicación. De verdad estoy muy contento, porque, al final, bueno, vendes en Amazon o en otras plataformas y en lo que quieras. 

Por ejemplo, yo al principio, cuando saqué la novela, pensaba en hacer promociones por ahí. Y al final dije: bueno, para qué. Hago todas las promociones por internet. No voy a andar por ahí de un lado para otro. Si a la gente le gusta y la compra ahí, bien, y sino pues nada. 

Ahora que estoy acabando, precisamente le estoy dando vueltas a qué hacer, si enviarla a un editorial. Ya veré cuando la acabe a ver lo que me convence, pero creo que antes de autopublicarla voy a mandarla a ver si me la aceptan en alguna editorial. Pero tiene que ser una editorial que me ofrezca unas garantías sino autopublico. Incluso le estuve dando vueltas a pasar de todo ya y directamente ir a la autopublicación, pero creo que voy a intentarlo a ver si tengo una buena oferta editorial. 

Veo que es muy difícil, pero me equivoqué también con esta novela, porque me precipité. Claro, es la primera vez que escribes una novela y pensé que estaba acabada antes de estarlo. Y entonces lo que envié a las editoriales fue una versión preliminar que luego modifique. Yo creo que sustancialmente. Creo que quedó mucho mejor después. Le metí unos giros a la trama que creo que lo enriquecieron mucho. 

Bueno, pues ahora cuando envíe esta nueva ya estoy un poco escaldado de lo que me pasó. Y voy a intentar, cuando se la envíe a un editorial, que esté seguro de que esto es lo definitivo. 

P.- (N.D.) Mira, te vamos a recomendar que busques a Jimena Fer que tiene Twitter e Instagram y una página web. Es editora, lectora editorial y habla mucho sobre la publicación de novelas, con cosas muy interesantes, y trabaja en Planeta y Penguin. O sea que seguro que te va a servir mucho sus consejos.

R.- Ah, pues sí, sí, lo buscaré. Sí.

P.- (N.D.) ¿Hasta dónde te gustaría llegar en el mundo de la literatura?

R.- Hombre, me gustaría llegar a lo más alto. Por qué no. Por gustar eso, claro, pero eso es extremadamente difícil, por no decir altamente improbable. Pero si no me gustaría tener un público de lectores, sacar unas novelas de aquí en adelante y que tuviesen cierta aceptación y que la gente conociese a Fernando del Río como un autor de novela negra. Que eso no significa vender mucho, ni nada. 

P.- (N.D.) ¿Te gustaría vivir de la literatura? O sea, eres profesor de economía, pero digamos que, a lo mejor, tu sueño es escribir. Levantarme, escribir y vivir de esto.

R.- Sí, sí, me gustaría. Ya te digo me gustaría llegar a lo más alto y eso significaría a tiempo completo: desde las 08:00 hasta las 00:00 de la noche. Por gustar sí, pero no me preocupa demasiado. Eso lo veo como algo imposible. Lo que veo como factible es dedicarme a escribir, compaginar la escritura con mi trabajo y llegar a ser un autor algo conocido. Pues no sé, sacar una novela y vender 2000 ejemplares, 4000 o 5000. Que está bien, para el mundo que vivimos está bien. Eres un tío que te conocen por ahí, conocen el manuscrito y ya está. Eso lo veo factible. 

Lo otro me gustaría, como me gustaría, no sé, ir a la Luna.

P.- (A.D.) ¿Es complicado vivir hoy de la literatura?

R.- Yo no tengo ni idea, porque no vivo de esto, pero yo creo que sí, que debe ser muy complicado. Yo creo que debe ser muy complicado porque vender libros es muy, muy, muy fastidiado. Entonces, yo creo que no mucha gente debe vivir de esto. O sí, porque, yo que sé, uno es guionista y al mismo tiempo es novelista; otro es articulista, escribe para periódicos locales, y entonces vive de la escritura; o escribe relatos eróticos para Playboy, para subsistir (risas). 

Así, supongo que sí, que habrá gente que va a tirando, que vive normal, como vivimos todos. Pero vivir de novelas debe ser bastante difícil. Yo no creo que haya muchos que vivan así.

P.- (A.D.) Una duda que tengo es: ¿alguno de tus alumnos te han leído?

R.- No tengo ni idea. Si lo han hecho no me lo han dicho (risas). No lo sé, supongo que no. 

P.- (A.D.) Claro, es que, además, darás clases a muchísimos alumnos al día.

R.- Sí, doy a un curso de 120 personas. Bueno, son dos cursos: mañana y tarde. Y luego doy grupos pequeños, pero ya en un máster, que son ya grupos más pequeños.  Si un curso de 120 personas ya es un curso grande, sí.

P.- (N.D.) Bueno, pues invitamos a todos nuestros oyentes a que se acerquen a conocer a Fernando del Río y su novela La casa de las muñecas rotas, que además hicimos la reseña para casadrojan.com 

R.- Os estoy muy agradecido por ella, de verdad. Porque me parece que, bueno, os tomáis la molestia de leer a alguien que no conocéis, que es un novato en todo esto, que puede haberos mandado cualquier tontería. Pues es muy de agradecer y lo agradezco mucho. Os doy las gracias por ello y por esta entrevista también. 

«Crees que cuando llegas a la última página está acabada la novela, pero te queda el doble de trabajo.»

Fernando del Río

P.- (N.D.) Nosotros también te agradecemos que confíes en nosotros para mandarnos tu libro, porque sabemos lo que cuesta. Al final todo el proceso que lleva, no solo creativo, sino luego de corrección. Tú lo has dicho: que mandas a una editorial, luego te rechazan… Es un esfuerzo muy grande, económico y sentimental también. Y para nosotros es un placer conocer gente nueva también. 

(A.D.) Y sobre todo lo irrecuperable que es el tiempo. Esa inversión es la más importante de todas. 

R.- Sí, sí.

Yo esta novela me llevó, bueno, no me llevó, porque en realidad la escribí a ratos,  pero la empecé hace cuatro años. Claro, cuatro años y medio ya cuando la saqué. Pero cuatro años me llevó el proceso de escribirla. Es mucho tiempo. Hay que dedicarle mucho tiempo para escribir bien, por lo menos yo. Hay que dedicarle mucho tiempo a releer, volver a escribir, releer, volver a escribir, releer, corregir muchísimo. 

Eso fue un error que cometí. Crees que cuando llegas a la última página está acabada la novela, pero te queda el doble de trabajo. 

P.- (A.D.) Ahí cuando dices ya he terminado, empieza el trabajo. 

R.- Empieza el trabajo sucio (risas). 

Bueno, le das mil vueltas a partir de ahí a escribir. Sacas cosas, metes cosas. Sacas faltas…, de estilo. Del estilo del primer borrado que saqué de la novela a cómo quedó, el estilo de escritura cambió. También, claro, es mi primera novela. Entonces, aún soy principiante. Y aún estaba trabajando como se escribe, aprendiendo a escribir. 

Una persona que ya lleve más de una escritura encima, es más fácil para él. Pero para mí yo estaba aún aprendiendo a escribir y tuve que corregir. Cambié el estilo de escritura muchísimo. Ahora, en esta segunda novela que estoy escribiendo, ya es diferente. Ya creo que voy más preciso. Seguro que tendré que hacer muchísimas correcciones, luego. Una segunda y la tercera y una cuarta lectura, pero no serán tan drásticas como con esta, creo. 

P.- (N.D.) Seguro, que de todo se va aprendiendo y poco a poco. Esto es un camino duro, pero muy gratificante.

R.- Sí, mucho. Cuando las palabras fluyen en el papel es una maravilla. Es un placer, la verdad. Empiezas a sacar lo que tienes en la cabeza y es: wow, qué bien me lo pasé. 

P.- (N.D.) Vamos a terminar la entrevista con una cosa que casi a todos los entrevistados les encanta y están deseando. Porque tienes un paquete por ahí, que ya puedes abrir. 

Es para nuestra cadena literaria, que hay que seguirla este año 2022 también. Y bueno, pues te ha llegado el libro elegido por el anterior entrevistado.

R.- Hombre. 

P.- (N.D.) Además, yo creo que te va a gustar mucho porque va un poco por tu estilo.

R.- Los tres primeros casos del comisario Caravaggio, Ana Gomila Domènech. Ah, muy bien. ¿Y qué son tres relatos?

P.- (N.D.) Son como novelas, pero muy cortitas. Ella creó el personaje del Comisario Caravaggio, y todos sus libros, o la mayoría, van sobre este inspector curioso que resuelve casos.

R.- Por eso es un inspector (risas). 

P.- (N.D.) Efectivamente (risas). 

La última pregunta de nuestra entrevista siempre es la misma: ¿qué libro quieres que regalemos al siguiente entrevistado/a tuyo?

R.- Pues La casa de las muñecas rotas. Si queréis le mando los dos.

P.- (N.D.) Bueno…, elige uno.

R.- La casa de las muñecas rotas. El otro es un libro chiquitito. 

No tengo más, lo siento mucho. 

P.- (N.D.) No, hombre. Hemos tenido algún entrevistado que solo tenía uno, así que esa elección era más complicada (risas). 

R.- Sí, sí. 

P.- (N.D.) Muchas gracias por estar en Casa Drojan. Espero que te lo hayas pasado muy bien.

R.- Muy bien. Ha sido un placer, la verdad. Esto de que te entrevisten mola, dices tu: ya voy siendo un escritor, escritor de éxito (risas). 

P.- (N.D.) Ya cuando tengas muchas novelas, pues ya podrás elegir.

(A.D.) Ya elegirla va a ser más difícil.

R.- Sí, ojalá sea así. 

P.- (N.D.) Y bueno, que estás invitado cuando quieras.

(A.D.) Por supuesto, Casa Drojan está abierta para lo que necesites.

R.- Muchas gracias. No sé cuando termine la próxima novela, espero que no sea mucho, os la haré llegar si os apetece leerla.

P.- (N.D.) Por supuesto. (A.D) Y aquí estaremos. Ha sido un placer. 

R.- Muchas gracias.

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