Pedro P. Gónzalez – Escritor de terror cósmico y editor cuántico

El entrevistado de hoy lo conocimos gracias a nuestra ya querida editorial Niña Loba. Nuestro acercamiento a su último libro publicado nos llamó tanto la atención que decidimos contactar con él para entrevistarle. Nuestra sorpresa fue encontrar una persona totalmente diferente a como lo habíamos imaginado. 

Nos encantan sus pequeños trabajos de edición, sus libros apasionados, extraños y terroríficamente arriesgados. Ha sido todo un placer acercarnos a su mundo misterioso y que nos cuente un poco sobre su arte literario. Nos ha hecho la entrevista muy fácil, nos ha ofrecido su mano y ha sido todo un placer editar esta entrevista para que podáis oírla. 

¡Muchas gracias, Pedro, por dejarnos escarbar en tu maravilloso mundo, cuántico o no! 

Si quieres saber más cosas sobre este autor, echa un vistazo en su editorial: www.2kbzas.com 

Obras: 

Novelas:

  • Galaxia Cicatriz (Niña Loba, 2021) [Puedes leer la reseña pinchando aquí]
  • A golpes de intuición (2Cabezas, 2019)

Relatos en revistas digitales:

  • Círculo de Lovecraft nº 10 (Puedes encontrarlo en Lektu)
  • Círculo de Lovecraft nº 11 (Puedes encontrarlo en Lektu)
  • Círculo de Lovecraft nº 15 (Puedes encontrarlo en Lektu)

Antologías de relatos en las que ha participado:

  • Trabajar es fantástico y otros cuentos de terror que nos han contado (2Cabezas)
  • Clark Ashton Smith: Cuentos de extrañeza, misterio y locura  (2Cabezas)
  • Calabazas en el trastero (Fuego)
  • T.Errores (Dentro del Monolito)

ENTREVISTA

P.- (N.D.) ¿Qué significa para ti ser escritor?

R.- Bueno, ser escritor como tal podría implicar muchas cosas. Pero para mí es una vía más de dar rienda suelta a inquietudes creativas, incluso vitales, filosóficas si te apuras. Y básicamente es casi una vía de escape.

P.- (A.D.) ¿Cuál fue el día en el que decidiste que escribir era tu futuro?

R.- Esto a lo mejor a mi jefe no le gusta mucho (risas), porque tuve la suerte o la desgracia, no sé muy bien, de caer en un trabajo en el que tengo muchos ratos muertos, muy pesados y muy aburridos. Ahí es cuando cogí carrerilla, porque he escrito algunas chorradillas por ahí, pero, bueno, estos tres últimos años de trabajo que me dejan un poquito más de margen es cuando empecé a meterme en convocatorias, concursos. Y dije: «bueno, vamos a meternos bien de lleno en esto, a ver por dónde sale la cosa».

P.- (A.D.) Bueno, antes de continuar.

Estimado jefe:

Pedro, trabaja bien. Y escribe bien también.

(Risas)

P.- (N.D.) ¿Y lo primero que escribiste qué fue?

R.- ¿Lo primero, primero, o sea, que tenga poca constancia de haberlo escrito y que tuviera poca repercusión? Pues un texto que me sacaron en la gaceta del instituto.

P.- (N.D.) Ah, bueno, entonces, ¿ya desde joven te ha gustado escribir?

R.- Sí, siempre me ha gustado un poco escribir. Pero, ya os digo, hasta los tres últimos años no es que me haya puesto un poco más en serio.

P.- (N.D.) Por lo que sabemos has participado en muchas antologías de relatos, pero solo tienes dos novelas publicadas, ¿verdad?

R.- Sí, efectivamente. En estos tres años, la primera novela fue A golpes de intuición, que es un poco el germen inicial de empezar a escribir más en serio o el final de un curso que hice de escritura creativa, pues a lo largo de todo el curso era ir planteando ejercicios, para terminar teniendo una novelita. Entonces, A golpes de intuición es un poco eso. Y a raíz de convocatorias, de ir escribiendo la novela, pues fue ya que llegó el tema de la pandemia. Ahí, aparte del trabajo, tenía mucho más tiempo libre todavía (risas) y ya me metí con la de Galaxia cicatriz.

P.- (N.D.) ¿Tú fuiste de los escritores que la pandemia la aprovechó bien? En creatividad digo. Porque hay escritores que no podían escribir o no podían trabajar porque estaban bloqueados en ese momento.

R.- Sí, yo la verdad es que no me puedo quejar, porque no he tenido ni problemas de salud ni con la familia ni he tenido problema con el trabajo. Entonces, para mí incluso la pandemia ha sido una época de poder organizarme mis cosas, estar un poco más tranquilamente.

De hecho, sí que se me ha hecho mucho más pesado y más cuesta arriba a partir del verano pasado. Al final es como que el mundo no termina de arrancar y son todos los días lo mismo. Ahí es realmente cuando me he notado un poco cansado, que, por ejemplo, he intentado terminar un manuscrito y no podía, es que no me apetecía ni leer ni nada. Pero durante el confinamiento duro y la pandemia dura, la verdad es que me cundió bastante.

P.- (N.D.) Mencionaba que los dos libros que has publicado me parecen muy cortitos, que no superan las 200 páginas y, entonces, me da curiosidad saber si siempre te gusta escribir historias cortas, relatos, etc. o si te atreves con novelas más largas en el futuro.

R.- Bueno, la verdad, es que me gusta el formato corto y realmente es que las historias que suelo intentar contar pues tampoco dan mucho más de sí. No me veo escribiendo un tomo de 700 páginas, costumbrista, de aventuras o fantástica. Porque, al final, lo que quiero contar se puede contar en muy pocas palabras y no me siento cómodo escribiendo de más. De hecho, los manuscritos siempre son una criba de borrar, borrar y borrar. Y, al final, me voy quedando con el core. A lo mejor peco un poco de frases muy cortas, de cosas muy directas, pero es que veo que tampoco me hace falta tantas páginas ni tanto artificio.

P.- (A.D.) Bueno, en la simplicidad está la clave muchas veces.

R.- Yo por ahí voy, porque me gusta. Sí que me gusta leer un libro y que empiece a dar vueltas. La experiencia lectora está bien siempre, el decir: «pues me cojo y me pego aquí mis cuatro horas leyendo». Pero también me gusta ir un poco al grano del asunto.

P.- (A.D.) ¿Cómo te organizas para escribir? ¿Te pones un horario para obligarte o cuando surge la idea?

R.- La verdad es que es un poco según va viniendo el día. Además, soy un poco desorganizado en este tema, porque intento estar a mil cosas y no tengo tiempo o no me sé organizar bien (risas). Y es un poco cuando tengo un rato. Si tengo una hora por la tarde, o si un día me levanto un sábado temprano, por lo que sea, pues me pongo ese rato a escribir. Pero no tengo un horario ni nada cerrado a la hora de escribir.

P.- (A.D.) ¿Y tienes alguna manía que sin ella la escritura se hace un trabajo imposible?

R.- Bueno, no sé si es manía, costumbre o necesidad el hecho de estructurar mucho antes de escribir. Yo creo que escribo más planificando que lo que es la novela. Hay un montón de cosas que me las quedo para mí: personajes, escenas, etc. y habrá un lore en cada novela tremendo, que luego ni lo saco, porque al final me lo quedo yo.

Y yo creo que es un poco quizá mi forma de trabajar que se ha convertido en costumbre y manía. Si ya no lo hago así, estoy como un poco perdido. Pero, bueno, también un poco en la vida diaria, que si no tengo todo planificado… Fíjate que os digo que no me planifico para escribir, pero para el resto de cosas tengo que ir cuadriculado.

P.- (N.D.) ¿Es muy detallada esa planificación? O sea, ¿tú ya sabes el final y todo, y luego ya lo escribes, o tienes una parte que la dejas para la creatividad?

R.- Normalmente, lo tengo todo cerrado a cal y canto, de principio a fin, capítulos, estructura… Hombre, claro, siempre dejo un poco de margen a la improvisación dentro de los capítulos o las escenas. Porque sino sí que ya estaría escribiendo en la propia planificación y estaría escribiendo sin saber lo que voy a escribir.

Entonces, bueno, me gusta tenerlo todo cerrado antes de ponerme a escribir y una vez que empiezo a escribir, la verdad es que va casi rodado. Porque, claro, ya sé lo que pasa, sé cómo tiene que ir, el tono que quiero en los capítulos… Así es más o menos como lo voy llevando.

P.- (A.D.) Antes de que siga Noelia con las preguntas, esto es una duda que propuse en la entrevista anterior y te la voy a plantear. Sabiendo que has realizado un curso, eres meticuloso a la hora de crear tus novelas, ¿un escritor nace o se hace?

R.- Yo creo que lo que te tiene es que nacer una necesidad o un gusto por intentar expresarte de forma escrita. Pero luego sí que creo que el escritor como tal se hace, se va formando, va aprendiendo, desde guiones, estructuras, tramas, diálogos. Al final hay un larguísimo etcétera de cuestiones que si no las trabajas y no se estudian, pues yo creo que no llegas a alcanzar un nivel bueno. Aunque, yo creo que nunca se llega a alcanzar el nivel que quieres tener siempre. Creo que aparte de que haya unas condiciones más o menos innatas, porque no todo el mundo es bueno para todo ni malo para nada, sí que hay que trabajarlo.

P.- (A.D.) Había un escritor, que si no recuerdo mal era del siglo XX, que decía: si quieres ser escritor y en dos años no has conseguido una editorial, cambia de profesión. ¿Estás de acuerdo con la afirmación de este escritor?

R.- No, pues fíjate ahí no estoy de acuerdo, porque al final tú puedes ser escritor, aparte de tener unas condiciones más o menos innatas, a ver hecho algunos cursos, trabajar y demás, y por lo que sea no consigues el editor, porque no sabes enviar una propuesta editorial, no encaja, no te sabes mover… Yo creo que no tiene nada que ver. También ya sabes que, bueno, esto es: uno conoce a otro, este habla con aquel, a veces te encuentras fuera de determinados círculos o dentro de otros que a lo mejor ni quieres estar. Pero, vamos, yo no estaría de acuerdo con esa afirmación, la verdad.

P.- (A.D.) Es más estar en el momento adecuado, en el sitio adecuado.

R.- Sí, básicamente. Ya te digo yo que sí, en mi caso por lo menos, desde luego (risas).

P.- (N.D.) Bueno, no sé cómo serán otras novelas, pero Galaxia cicatriz es rara. A mí me encantó, pero me pareció extraña de definir. ¿Te pasa siempre, que no sabes definir muy bien tus novelas o tienes un género que dices: «no, estos géneros son los que me gustan, los que yo escribo…»?

R.- Me gusta bastante el tema de hibridar géneros, intentado hacerlo de una manera más o menos sutil. No siempre, obviamente, a veces sale mejor y otras sale peor. En este caso, por ejemplo, me interesaba mucho trabajar ese aspecto de hibridar dos, tres géneros, desde terror —aunque, bueno, tampoco es que se considere terror—, ciencia ficción, cierto costumbrismo, algo de realismo sucio… Hibridar todo eso y a ver qué sale. Y como norma intento funcionar en esa línea. Tengo tres o cuatro géneros en los que me siento cómodo, que, quiera o no, se me terminan un poco entremezclando.

P.- (N.D.) ¿Y qué género te gustaría probar y cuál no te gustaría?

R.- Mira, por ejemplo, no me siento especialmente cómodo con la ciencia ficción, entendiéndose como tal temas más complejos, ciencia ficción dura y demás. Ahí, la verdad, es que me gustaría probar, pero no me siento nada capaz de desarrollar ese tipo de novelas o de escritos.

Y luego hay otros géneros, por ejemplo, la romántica, que a mí creo que me supondría un verdadero problema, porque no sabría escribirla. Se banaliza mucho sobre la romántica, y, hombre, hay de todo como en todos los géneros, pero imagino que escribir buena romántica es realmente complicado. Igual sí me gustaría saber escribir romántica en condiciones, pero me sale Galaxia cicatriz (risas).

P.- (N.D.) ¿Y te gusta leerla?

R.- No soy tampoco muy amigo de la romántica (risas). No la desestimo, igual que no me gusta que se desestimen géneros como el terror o géneros “menores”, como son considerados a veces.

P.- (A.D.) El terror es difícil de encajar fuera de los estereotipos de los vampiros, brujas, hombres lobo o el terror cósmico, pero ¿qué es para ti el terror o qué libro encajaría en ese concepto?

R.- Para mí el terror esalgo realmente subjetivo, porque al final no todo el mundo siente miedo hacia lo mismo. Para mí el terror está mucho más lejos de esos arquetipos de bruja, hombre lobo, monstruo… Que me gustan, pero terror yo considero cuando pierdes el control de la situación, lo que va más allá del control de la propia realidad, y lo que va aún más allá: perder el control de la propia existencia. Ese es el auténtico terror. Entonces, bueno, mi concepción del terror es más cercana a un terror existencialista, como lo que puede haber de trasfondo en Lovecraft o lo que puede haber en Ligotti o autores de este tipo.

Y, luego, por ejemplo, en este aspecto de perder el control de las situaciones, Jack Ketchum es un malrollero de pro. Te hace llevar a los personajes a unos límites en los que están totalmente desprotegidos. Y yo creo que ahí es donde está el verdadero terror, cuando no eres capaz de protegerte ni de saber qué es lo que está pasando.

P.- (N.D.) Eso es un poco, yo creo, lo que le pasa a tus personajes en Galaxia cicatriz, que, de repente, no saben lo que está pasando y pierden el control de su vida, descarrilando.

R.- Sí, yo creo que es una deriva típica en casi todo lo que escribo. No sé, supongo que algo tendré yo ahí en la cabeza (risas). Pero sí que suele ser un tema recurrente, el replantearse la existencia. Y, bueno, qué mayor terror ahí que la existencia sin saber para qué.

P.- (A.D.) Es curioso porque muchos escritores dicen: «yo empecé a escribir gracias a un autor determinado o a un libro», no recuerdan el autor, sí el libro… ¿Hay algún libro o autor que te haya impactado en tu vida o al principio de tu vida y que dijeras: voy a empezar a escribir, por copiar lo que hace o para aprender?

R.- Fíjate, no es terror en absoluto, pero recuerdo a ver leído a lo mejor a los quince o dieciséis años el libro de Salman Rushdie, Los versos satánicos. Es un libro que es complejísimo y yo no entendía nada. Yo leí ese libro y con quince o dieciséis años no sabes ni lo que estás leyendo. Pero me pareció una voladura de cabezal tal, que para mí es un libro, que sin recordar ahora mismo de qué trata ni el trasfondo que tiene, en su momento me marcó mucho. Y a lo mejor de ahí me vienen esos rollos lisérgicos de cuando en cuando.

Y, luego, por ejemplo, el relato de Belknap Long, Perros de Tíndalos, en su momento cuando lo leí, también me pareció algo muy… Es muy curioso porque llegué al final a Lovecraft a través de otros autores.

P.- (N.D.) Nos da la sensación de que eres una persona, aunque ya lo has dicho con lo del existencialismo, bastante reflexiva y reivindicativa, que ahora hablaremos de 2Cabezas. ¿Todos tus escritos son así, tratas de contar algo importante sobre la realidad o simplemente te sale?

R.- Hombre, siempre cuando se escribe, el narrador o los personajes son una parte de ti, aunque no eres tú. Se llevan una parte, para lo bueno y para lo malo.

Siempre me gusta partir de premisas relativamente sencillas. Por ejemplo, en Galaxia cicatriz es un argumento sencillo: una pareja en crisis, fin. No tiene más. Pero ver hasta donde se puede retorcer y hasta donde se puede llegar me parecía muy interesante.

Y, en general, depende de lo que quiera escribir, pero sí que suelo darle una base de alguna preocupación que tenga dentro, sea consciente o no en el momento de escribirla. Luego cuando lo leo, digo: «pues a lo mejor estoy peor de lo que pensaba, o no estoy ni tan mal» (risas).

P.- (A.D.) Siempre alguna reflexión interna se escapa en nuestras líneas…

R.- Sí, yo creo que es inevitable.

P.- (A.D.) Yo creo que es fascinante, porque siempre está escondido dentro de la ficción. Entonces, no se sabe qué es real y que no. Eso es lo bonito de la literatura.

R.- Sí, de hecho, a mí el tema de las autoficciones me resulta muy complejo. El plantear un ejercicio de autoficción y ver hasta qué punto estás dispuesto a desvelar según que cosas o hasta qué punto quieres engañar al lector y que se crea lo que no es. Realmente es otro género que me resulta bastante interesante. Antes hablábamos de la romántica, el terror, y, la verdad, es que la autoficción también es un género duro de pelar.

P.- (A.D.) Hemos buceado en la web 2Cabezas…, pero no sabemos qué es con exactitud.

R.- Bueno, es otro proyecto para llenar el tiempo y liarme a hacer historias (risas). La verdad es que 2Cabezas surgió un poco a raíz del curso que os comentaba de escritura creativa. Tengo una novela terminada, no veo que tenga tampoco los mimbres como para moverlo a editoriales y dije: «me lo autoedito, y así ya voy probando un poco, para ver de qué va el asunto». Básicamente surge como un sello para autoeditarme.

¿Qué pasa? Que me empieza a picar el gusanillo, empiezo a tirar de un amiguete y de otro, y decimos: venga, vamos a hacer una antología. Nos queríamos orientar en literatura de género popular, pero que tuviera abiertamente contenido político y social. Y ahí es cuando hicimos El trabajar es fantástico, que es una compilación de relatos de terror que tiene el sistema laboral y el trabajo como trasfondo. A partir de ahí, ha sido liarse un poco la manta a la cabeza, que te llega un manuscrito de un amigo, de otro… Te vas liando y ya está.

Siempre ponemos que es un proyecto amateur y cuántico, porque es que realmente no somos un editorial como tal. No tenemos ni infraestructura. Vamos tirando de amigos y compañeros: este me hace las correcciones, este la portada… Trabajar siempre de la manera más horizontal posible. Luego, con el tema de precio, costes y demás, intentamos abaratarlo lo más posible, y cuando no, hacemos cosas benéficas. Queremos hacer cosas, sacar cosas y ya está.

P.- (N.D.) Entonces, el concepto de bookcore va un poco por esto de autoeditaros, ¿no?

R.- Sí. Bueno, al final, el bookcore era también un guiño a donde venimos. Venimos del mundo del do yourself, del hardcore, punk, de los centros sociales, de los okupas, etc. Y era jugar un poco con esto, como el hard-core, pues el book-core. Un chiste interno (risas).

P.- (N.D.) Claro, tú entras por primera vez a la web y dices: «¿Qué está pasando? No entiendo nada» (risas).

R.- Sí, por ejemplo, eso sí que lo he notado yo bastante. La gente, obviamente, no está en mi cabeza y a veces creo que doy cosas súper por hecho y luego la gente no se entera de nada, porque es normal. Pues eso, porque es un chiste interno mío y de nadie más (risas).

P.- (N.D.) Pregunta difícil. En España es difícil vivir como escritor, pero también como editor, porque digamos que eres una especie de editor. ¿A ti qué te parece más complicado?

R.- Realmente me parece más complicado como escritor, desde luego. Como editor —bueno “editor”, vamos a dejarlo muy entrecomillado (risas) — te mueves en otros márgenes, en otras posibilidades y todo depende un poco de hasta donde te quieras meter a nivel de constituirte como autónomo, empresa, cooperativa, distribuidora, tiendas, etc. Depende de hasta dónde te quieras meter. Nosotros nos metemos muy, muy poco. De hecho, es todo un poco do your self: vamos a la librería, hablamos con el librero, si nos deja, encalomamos el libro y sino no; la web funciona de aquella manera, a veces…

Pero yo creo que como únicamente escritor es mucho más difícil que como editor. Sí que es cierto que como editor necesitas una inversión superior para empezar a sacar proyectos adelante, mantener un ritmo y que aquello funcione. Pero, bueno, con los porcentajes que se llevan los escritores de forma normal por contrato, es realmente difícil, a no ser que des un pelotazo cósmico (risas).

P.- (A.D.) ¿Te has planteado en un futuro coger tu pequeña editorial amateur y hacerla profesional?

R.- Justo este verano tuvimos una pequeña crisis existencial respecto a ese tema. Y, al contrario, hemos dado un paso para atrás. Porque, como comentábamos, o meterse de lleno en el sistema con unas dinámicas de mercado, que no nos interesan en absoluto, o seguir a bajo nivel y sin preocuparse en exceso de todas esas dinámicas. Al final, te empiezan a arrastrar, con ferias y otras cosas. Entonces, o te dedicas a ello o sí que es imposible compaginar varios trabajos con la edición pura y dura.

Yo por lo menos, por mi experiencia, donde sí que he visto que realmente se hace “dinero”, entre comillas, en las editoriales son en las ferias, en los eventos físicos, las presentaciones. Y, al final, todo eso conlleva viajes, que si estás cinco días en tal feria, si vas a la de Madrid, pagas casetas… Al final, es una dinámica a la que no estaba muy dispuesto. Vamos a seguir haciendo cosas, pero a perfil bajísimo. Vamos a ir a ralentí (risas).

P.- (N.D.) Bueno, así bajito, sin que se entere tu jefe, ¿te gustaría dedicarte exclusivamente a la escritura en el futuro o tienes proyectos sobre eso?

R.- Como opción estaría bastante mejor que el trabajo que tengo ahora (risas). Lo que sí es cierto es que al final el trabajo en el que estoy me da cierta estabilidad laboral, económica, mental, psicológica y física.

A lo mejor conseguir ese mismo nivel de estabilidad con solo la escritura, pues volveríamos al idílico pelotazo. Hasta que no enganches ahí un contrato del copón, que te dé seguridad y te puedas seguir desarrollando y haciendo cursos de apoyo, es que es imposible. Pero a mí sí me gustaría. Hombre, a ver, principalmente, me gustaría no trabajar de nada (risas).

Pero, bueno, si escribo ahora mismo, que no es como un trabajo…, si pudiera no trabajar y escribir, pues estaría bien, la verdad.

P.- (A.D.) Hay dos opciones: ser jubilado (risas) o hacer algo que no sea un trabajo sino un placer.

R.- Básicamente yo ahora mismo me puedo permitir un poco, por la situación laboral que tengo, ese lujo de escribir y editar por hobbie o por afición, intentar hacer cosas con amigos, conocidos… Es un poco esa la filosofía, también.

P.- (A.D.) Creo que ha llegado el momento de abrir el paquete misterioso.

R.- Uy, madre mía, llevo aquí tres días con el paquete misterioso (risas). Que, bueno, viene de una multinacional…

P.- (N.D.) Bueno, no la mencionamos, no pasa nada (risas).

Empezamos hacer la cadena para aportar algo interesante a una entrevista normal. Así que, al final de la entrevista siempre preguntamos qué libro os gustaría que le regalásemos al siguiente escritor/a. El que te ha llegado es el de la anterior escritora.

R.- El Rostro del Laúd, de M.A. Álvarez.

P.- (N.D.) Sí, es de Auxi, que es una escritora de terror. Le gusta mucho el tema del Medievo, así que creo que ese libro, aunque ese no nos lo hemos leído concretamente, va por ese rollo.

R.- Bueno, habrá que darle una lectura a ver qué pasa con este laúd.

P.- (A.D.) Entonces, ahora viene la pregunta: ¿Qué libro tuyo quieres que le regalemos al siguiente?

R.- Pues sin saber para quién va a ser… Hombre, vamos a regalarle Galaxia cicatriz, ¿no? Que es un poco el más representativo de lo que me gustaría ir haciendo. Aunque ya no me va a salir lo mismo (risas).

P.- (N.D.) Muchas gracias, espero que te haya gustado y lo hayas pasado bien.

R.- Sí, sí, muchísimas gracias a vosotros. Y nada, un placer y un gusto. A mí esto de ponerse aquí a charlar un ratillo, me das cuerda y no acabo (risas).

P.- (N.D.) No, si aquí no ponemos tiempo. Tú ves las entrevistas, y lo mismo duran una hora que treinta minutos. Eso depende de cada uno.

(A.D.) Sí, libertad en ese aspecto.

R.- Está bien. Pues nada, muchísimas gracias por dejarme aquí un huequito.

Otras entrevistas que pueden ser de tu interés…

Mortem

MORTEM – Novela de terror psicológico

SINOPSIS Imagina que algo te persigue. En tu cabeza. En la realidad o en la ficción de tus pensamientos. En tus sueños. ¿Cómo te librarías de ello? Un vídeo sexual grabado sin su consentimiento altera gravemente la vida de Talisma, una joven de 15 años. Dos compañeros de instituto, José y Marcos, la ayudarán a

Leer más »

¡Síguenos en redes sociales y suscríbete a nuestra página para estar al tanto de las novedades!

¡SUSCRÍBETE!

Recibirás un correo al mes donde comentaremos todas las entradas, eventos o novedades destacadas.

¿Quieres formar parte de nuestra casa?

    Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

     Cookies Drojan En Casa Drojan utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte la mejor experiencia en nuestra casa. También nos ayuda a analizar tus preferencias para mostrarte contenido y publicidad que se ajusten a tu perfil de navegación. No tengas miedo... A pesar de nuestras oscuras y terroríficas historias, las cookies no te harán daño. Si quieres, puedes aprender más sobre ellas en el siguiente botón.    Más información
    Privacidad