La Llorona – El llanto de una madre hecho leyenda

La Llorona

Cuenta una leyenda….

que hace mucho tiempo, en un lugar lejano, donde las amapolas bailaban al son del viento, una niña soñaba con ser la esposa de un príncipe. Todas las noches, cuando todo el mundo dormía, ella se veía cogida de la mano por un hombre que la haría la mujer más feliz del mundo. Aún era pequeña para casarse, pero el deseo ya se había instalado en su pequeño cuerpo. No obstante, se dijo que tarde o temprano lo conseguiría. 

Los años fueron pasando y la niña se convirtió en un hermosa mujer. Todo el mundo la miraba, expectantes por las proporciones que en ella veían: pelo negro largo, piel blanquecina, de porcelana, ojos marrones oscuros: la belleza hecha mujer. Y así prosiguió su camino, esperando a ese príncipe que la enamorara y quisiera crear una familia con ella. 

Un día, mientras caminaba hacia el río para lavar la ropa, se encontró con un hombre bien vestido, parecía sacado de los cuentos. Se lo quedó mirando durante algunos segundos, pero prosiguió su marcha. Cuando terminó sus quehaceres, ya de vuelta, volvió a encontrárselo. Esta vez, él, con mucha educación, le dijo que nunca había visto a una mujer más bella en el mundo. Ella, sonrojada por tal piropo, le dio las gracias y continuó su marcha, su madre la esperaba. Pocos días después, el mismo hombre apareció por su pueblo para buscarla. Preguntaba por una mujer de pelo azabache y ojos del color del almendro maduro. Y, de nuevo, se encontraron. Él se presentó como el príncipe que era, y ella, a punto de desmayarse, se enamoró locamente. 

***

Al cabo de los años se casaron y crearon su propia familia. Tres hijos preciosos nacieron del amor. Sin embargo, ella no era muy feliz con su marido, porque su comportamiento cambió con el paso del tiempo. Ya no tenía ojos solo para ella. 

Al cabo de unos meses, el príncipe se enamoró de otra mujer y la abandonó. Ella, que intentó comprender el desprecio que había sufrido, cayó en un laberinto de pena y pensamientos oscuros. Y fueron tales aquellos demonios que, una noche, con el cielo estrellado, despertó a sus hijos y se los llevó de paseo. Estos, completamente desconcertados, aceptaron el paseo. 

Caminaron por el sendero que llevaba al río, por donde había caminado ella durante algún tiempo para lavar la ropa. Y luego, tras llegar al río, agarró a sus hijos de las manos y los metió con ella. La ira y el odio que le tenía al hombre que un día la enamoró, ahogó a los niños para que nunca los volviera a ver. Pero en ese mismo instante, se arrepintió. Deseo que sus hijos volvieran a la vida, sin embargo, ya era tarde, las almas de los pequeños emprendieron el camino de la maravilla, del descanso eterno a pesar de haber comenzado a vivir. 

Ella, que quedó desolada y arrepentida por lo que había hecho, terminó como un alma en pena, caminando por los senderos más sombríos gritando: «¡Ay… mis hijos…!». 

***

Como castigo por haber cometido el asesinato de sus propios hijos fue maldecida con quedarse en la tierra de los vivos, vagando por los caminos cercanos a los pueblos mientras gritaba de dolor y lloraba. A día de hoy, aún es fácil encontrarse con ella, pero viste distinta, como si quisiera volver a casarse con su amado príncipe y arreglar lo que una vez hizo. El pelo negro le cae por el rostro, viste un vestido blanco y sus ojos son capaces de llevarte hasta el inframundo.

Ahora, entres gemidos y su característico llanto, busca a niños que estén solos para llevárselos con ella, una forma de intentar arreglar lo que hizo, pero que, sin remedio alguno, también los mata. La maldición que pesa sobre ella siempre la acompañará. Y todo el mundo que la ha visto u oído lo sabe muy bien. Solo unos pocos valientes son los que la respetan y la quieren. Solo uno pocos son los que le rezan todos los días para que los proteja. Y solo ellos saben lo que es capaz de hacer.

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Otra de las particularidades que tiene esta leyenda es que según en el país donde sea contada, tiene un significado distinto, cosa que es muy interesante para comprender las creencias de aquellos lugares. Aunque se dice que todo comenzó a coger forma cuando los españoles llegaron a Latinoamérica. 

Pero podemos profundizar un poco más…

Todo comenzó en la México colonial (en concreto, un poco antes de convertirse en colonia española), donde sacerdotes veían a una mujer, la diosa Cihuacóatl, con un vestido blanco y el pelo cayéndole por la cara, aunque se podían ver dos cuernos. Caminaba por ahí gritando y gimiendo de pena. Pero la interpretación de estos hombres fue que iba a llegar un tiempo de esclavitud, guerra, penurias… Estaba claro que aquella mujer los estaba alertando de la llegada de los españoles, aunque ellos no lo sabían aún. 

Poco después, nuestra llegada hizo que algunas personas se cuestionasen tales apariciones, por lo que fue tomando forma la versión oral de la leyenda. Desde aquel entonces, desde que Cihuacóatl se apareciera (La Llorona para nosotros), sabían perfectamente que el mal acechaba por alguna parte.

La Llorona

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Pero aún podemos seguir hablando de esta leyenda desde un poco más atrás en la historia. En este caso, nos tenemos que desplazar a la antigua Grecia para hablar de la leyenda de Medea, que asesinó a sus hijos después de que su marido la dejase por otra mujer. 

También tenemos otra historia parecida en la Biblia. La historia de Raquel. Con la misma leyenda: mujer que mata a sus hijos para luego lamentarse. 

Podemos extrapolar esta leyenda a muchas culturas, desde africana, griega, china, celta, filipina… A mi juicio, puede que sea una leyenda de esas inventadas para el cuidado de los hijos. El temor a que una persona que no esté en su sano juicio pueda ocasionar algún daño a una vida tan frágil. Lo bueno y particular de las leyendas orales es la capacidad de transmisión; la capacidad de llegar a todos los rincones. Ahora, por suerte, lo tenemos todo recogido en libros, historias escritas que perdurarán para los restos, o, al menos, hasta que no se nos vaya la cabeza y nos dé por eliminar todo a causa de varios asesinatos, olvidándonos de todos los cientos de años que lleva activa esta mítica leyenda.

Leyendo sobre este asunto, me quedé sorprendido al descubrir que en varios países de América, la aparición de este fantasma no quiere decir que sea malo, sino todo lo contrario, atrae buena fortuna a la persona que la haya visto y oído, como también al pueblo o ciudad por donde se haya paseado.

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Y aunque hay una multitud de culturas donde podemos encontrar esta leyenda, hay una cosa que destaca: siempre aparece una mujer que mata a sus hijos. 

¿Has escuchado alguna vez su llanto? ¿Se te eriza la piel?

Referencias bibliográficas:

E. (2021, 11 febrero). La Llorona; verdadera (y terrorífica) leyenda. Esquire. https://www.esquirelat.com/sexualidad-y-salud/la-verdadera-leyenda-de-la-llorona/

National Geographic en español. (2018, 25 diciembre). La Llorona; verdadera (y terrorífica) leyenda. https://www.ngenespanol.com/especiales/la-verdadera-leyenda-de-la-llorona/amp/

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